lunes, 17 de abril de 2017

Un nuevo tratado para el Lazarillo.

Buenas tardes en el instituto nos pidieron que hiciésemos un nuevo tratado para el Lazarillo y aquí os dejo el mío espero que os guste.

Tratado 8: De como el Lazarillo se cobraba más de lo que debía.
 
 

Estaba en una ciudad nueva para mí, muy verde Córdoba, Paseando por sus calles, ví en un callejón un cartel en el que ponía "se busca ayudante". Entonces después de pensármelo varias veces, me decidí a entrar. Cuando entré ví a un hombre un poquito gordito, con una espátula gigante metida en el horno para sacar el pan. 
 
Le expliqué toda mi vida y me dijo que podía quedarme a trabajar vendiendo panes, entonces le pregunté:
 
-¿Y a dormir también puedo quedarme?
Respondió el panadero con una voz grave.
-Según como hayas trabajado durante el día.
-La verdad es que me parece bien. Dije yo.
 
Entonces llegamos a un acuerdo: me pagaría dos piezas de pan al día y si a la semana lo hacía bien me daría 5 mondas. El primer día me gané mis dos piezas de pan sin problemas, la verdad es que el pan de mi amo gusta mucho. El segundo día todo bien, lo de siempre, la gente ya empezaba a tener más confianza en mí. Al final del día  sobró una pieza de pan, así que cuidadosamente la metí en la bolsa donde iba mi  única pieza de pan, porque una me la comí al mediodía. Al día siguiente cuando llegué, el amo me dijo:
 
-Ayúdame a sacar el pan del horno.
-Ahora mismo le contesté.
 
Sacó las primeras piezas y cuando fue meter la espátula para sacar las demás piezas, me arreó un palazo con esa gran espátula en la cabeza, y dijo:
-¿Te crees que soy tonto?¿Tú sabes el trabajo que me cuesta conseguir tres piezas de pan sin pagar?
¡No vuelvas más por aquí! Exclamó muy enfadado, y yo sin nada que decir me fuí con la cabeza gachas.
 
 

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